Augurio

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Augurio enfoca el conflicto de dos mentes condenadas a no entenderse –la de una madre incapaz de protegerse de sí misma y la de una hija arruinada por su propia inteligencia– para ir revelando poco a poco una incómoda foto de familia, y en especial algo que ni Ingrid –la madre– ni Silvia –la hija– pueden ver: las grietas de la doble vida en las paredes de su casa.

Descripción

David Aceituno Augurio tapa frontal

David Aceituno (Badalona, 1977) es licenciado en Filosofía por la Universidad Central de Barcelona. Es autor de los poemarios Sylvia & Ted (Olifante, 2010), Ruta nocturna (De la Pulcra Ceniza, 2013) y Hogar (Olifante, 2015). Junto al ilustrador Roger Olmos, ha firmado los álbumes Besos que fueron y no fueron (Lumen, 2011), traducido en Italia y Brasil, y Regálame un beso (Lumen, 2014), que obtuvo el primer premio al Libro Infantil Mejor Editado; también en el sello Lumen ha publicado Ensueños (2012), con ilustraciones de Conrad Roset, y Encantadas (2015), con ilustraciones de Esther Gili. Augurio es su primera novela.

 

 

 

 

Atrapada en un matrimonio que se descompone y en la relación cada vez más tensa con su hija adolescente, Ingrid debe enfrentarse ahora a un dolor inesperado: la muerte de J. Como contrapunto al estado de ánimo en que la sume una noticia que no puede desvelar a nadie, la luz en la isla del Mediterráneo donde veranea y la cita ineludible en la playa junto a Silvia, su hija.

A medida que el último día de agosto avanza, la sensación de irrealidad nubla los pensamientos de Ingrid. ¿En qué momento se ha convertido Silvia en una extraña? ¿Qué es lo que no sabe de su hija? En cuanto a su matrimonio, ¿cuándo y por qué empezó a romperse? Ingrid rastrea las respuestas en su relación con J, desde que lo conoció en una asociación de voluntarios donde él daba clases de psicología hasta el momento en que sus caminos se separaron. De fondo, el ruido de una muerte que no sabe cómo descifrar.

A partir de esas premisas argumentales, Augurio enfoca el conflicto de dos mentes condenadas a no entenderse –la de una madre incapaz de protegerse de sí misma y la de una hija arruinada por su propia inteligencia– para ir revelando poco a poco una incómoda foto de familia, y en especial algo que ni Ingrid ni Silvia pueden ver: las grietas de la doble vida en las paredes de su casa.


Nota del editor

[Esta nota es un compromiso que contrajimos con el lector en nuestra refundación].

Hemos incluido Augurio en la colección Caballo de Troya.

En nuestra página web, dentro de la descripción del sello, se establece una analogía con la famosa leyenda: los hombres del campamento construyen un caballo de madera, reproducen el rito civilizado del regalo para entrar en la gran ciudad (esa Troya engreída que entiende el obsequio como una victoria) y desplegar sus armas. Ediciones Paralelo, siguiendo la analogía, quiere publicar en este sello aquellas propuestas que encajen con lo que hegemónicamente se entiende como calidad literaria, pero que encierran, como el caballo de madera, un regalo envenenado.

Esta novela cumple con creces ambos requisitos. La prosa de David Aceituno es aquello que el sentido común quiere calificar de perfecto: maneja con precisión nuestro idioma y al mismo tiempo es capaz de imponerle al lector su propio tiempo, de respirar con él. Augurio acelera cuando lo necesita y frena en seco si lo desea, pero nunca nos deja atrás. Los personajes quizá sean el mayor hallazgo de la novela: son pocas las piezas de la literatura cuyos protagonistas se dibujan de forma tan humana. En Augurio, la descripción adquiere siempre las formas de la memoria, con sus brumas y sus contraluces, de manera que nunca vemos a ningún personaje a plena luz del día.

Si bien la prosa que el lector tiene entre las manos no puede catalogarse del todo como compleja ni como arriesgada (eso haría que Augurio fuera Samurai o Máquina de Guerra), el autor se permite jugar con la línea temporal, alterándola para hacernos escuchar en boca de Ingrid, una de las dos protagonistas, lo que muchas veces ya nos ha contado el narrador omnisciente. La generosidad que comporta permitir al personaje explicarse ante el lector en un diván, amplifica hasta el infinito el retrato psicológico que el narrador construye a lo largo de la novela. Entendemos este ejercicio como un roce con las premisas del sello Samurai.

Sin embargo, en el territorio Máquina de Guerra hay que hablar de algo más que un roce. David Aceituno se atreve con uno de los pocos tabúes que se mantienen incólumes a día de hoy: el de la maternidad feliz. Nos enseñan que la maternidad debería ser un acto de amor dichoso, pero que no siempre lo es: a veces ha de conformarse con ser un acto de responsabilidad. Normalizar la existencia de grietas en el mito de la madre feliz, es aliviar a toda mujer de una carga injusta. Augurio es un artefacto intenso que hace de la lectura un acto emocionalmente arriesgado.

Con lo dicho hasta aquí, como siempre, no pretendemos orientar la lectura, sino sólo justificar ante nuestros lectores la decisión que hemos tomado.

Información adicional

Peso 260 g
Dimensiones 148 x 9.46 x 220 mm

1 valoración en Augurio

  1. 5 de 5

    ¿Sabes cuando acabas un libro y tienes ganas de volver a empezarlo de nuevo para impregnarte de todo lo que sabes que no has podido atrapar en la primera lectura? Pues así te deja “Augurio”.

    Con frases lapidarias y un hilo conductor que atrapa, el autor traza un completo y profundo perfil psicológico de Ingrid y de su hija Silvia. Me siento afortunada de haber encontrado esta historia, en la que el amor entre madre e hija no es fuente indiscutible de felicidad, y el cuidado nace más del compromiso adquirido que del propio amor.

    Muy, muy recomendable.

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